Author: Marta Álvarez Martín
•1:23

Han llegado temprano a la playa y la arena descansa solitaria. La marea está baja, y a lo lejos, junto al horizonte, se divisan destellos brillantes de color esmeralda que indican que el mar aún no se ha marchado. Ella se quita las chanclas y extiende su toalla. Él la mira, atento. Ella se da cuenta y coquetea mientras se quita el vestido. Él no deja de mirarla.

- ¡Venga!, ¿a qué esperas?

- A que el sol se ponga

- ¿Deliras? ¿Entonces por qué hemos venido temprano a la playa?

- Así tendré más tiempo para mirarte

- ¡No digas bobadas! ¿Nos damos un baño?

- El mar ya no me interesa. En mis ojos ya no existe el horizonte.

Y ella, con cara extrañada, se aleja danzando, dibujando siluetas en la arena, festejando un nuevo encuentro con el mar. La mar. Sólo la mar.



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