Author: Marta Álvarez Martín
•22:04

Post-capitalismo y siglo XXI


Estamos en el año 2009 y ya se vislumbran los cambios necesarios que deberemos afrontar todos (y con más fuerza y más responsabilidad desde el “mundo desarrollado”) en este nuevo siglo XXI. El fin se presenta, cada vez con más fuerza, como una realidad próxima y no como un sueño de verano. El Hombre, la Tierra y la Supervivencia están en crisis. De hecho, se habla de diferentes crisis en estos tiempos que acontecen, de manera especial de dos que, aunque muchos no lo crean, están muy unidas e interrelacionadas. A saber: la crisis ecológica y la crisis económica.

Economía (desarrollo) versus conservación medioambiental. Si los siglos pasados fueron los siglos de la rebelión de las masas, este siglo es el de la “rebelión de la tierra”, la rebelión de nuestro propio ecosistema contra nosotros. ¿Inevitable? Quizás sí, pero quizás podría haber sido menos repentina. ¿Reparable? No nos queda otra que pensar que sí, estamos obligados a ello.

Y si hablamos de crisis, de rebeliones, estas siempre implican CAMBIO. Modificaciones que unos se niegan a aceptar, pero que van tomando e irán tomando necesariamente más fuerza y consistencia. Ya a finales del siglo XX los teóricos nos hablaron de la era post-capitalista y la post-modernidad. Pero haciendo una revisión de los conceptos que fundamentan nuestra sociedad y rigen nuestra organización, mucho me temo que a día de hoy estemos aún en una época de transición (espero que transición avanzada).

Por eso desde mi blog quiero hacer una lista de reivindicaciones, poner en tela de juicio conceptos, fomentar el cambio.


Razones y fundamentos: los que podemos observar día tras día (aunque de manera muy superficial y banal) en los medios. Esas crisis que nos avisan de la insostenibilidad de nuestros modos de vida.


Propuestas conceptuales:


1. Revisión del concepto de “desarrollo”. Si vivimos en un supuesto desarrollo con implicaciones negativas y perjudiciales, y consideramos desarrollo como algo positivo para la integridad de todo el ecosistema, quizás hemos llamado desarrollo a lo que no lo es. Desarrollo no debería ser sobrexplotación, contaminación, consumo excesivo, derroche insostenible.


2. Revisión del concepto de “globalización”. La globalización conceptualmente implica una visión global. Y sería una contrariedad que tener una visión global del mundo nos condujera a aumentar las diferencias dentro del mismo. Lo que me lleva a pensar que: lo que las empresas dicen que es globalización no lo es realmente. Globalización solo implica una visión global de la tierra, consecuencia de la revolución de las comunicaciones (Internet por medio). Pero hay que tener en cuenta que, en primer lugar, que esta visión global es parcial, en tanto que solo la poseen un número (muy minoritario) de la población humana en la Tierra. En segundo lugar, que la globalidad solo se está aplicando a nivel empresarial en el “mundo desarrollado”, que es en realidad el “mundo conectado” (vía Internet). En tercer lugar, que se está limitando a la globalidad empresarial, y no a la globalidad política (las Políticas Internacionales siguen partiendo de la base de obtener beneficios para el propio país, cosa contradictoria por definición). La globalidad política, en cambio, está siendo sustituida por la “ayuda humanitaria”. Cosa mala, pues obligamos a un número considerable de individuos a vivir de la caridad. En vez de ofrecerles oportunidades para el desarrollo propio fomentamos su supervivencia a causa de la beneficencia. Esto deja fuera de lugar a millones de personas, que actualmente se ven obligados a sobrevivir esperando, en lugar de sobrevivir realizando y desarrollando (en el concepto puro de desarrollo). En último lugar, que se tiende a confundir Globalidad con Homogeneidad. Y esto no es así, pues una visión global no tiene por qué implicar (y de hecho no debería implicar) igualdad, sino que debe partir de la diferencia, asumirla y asimilarla.


Cambios necesarios:


1. Modo de organización: modificar el capitalismo. El capitalismo, entendido como se entiende a día de hoy según las políticas mundiales, debe modificarse, pues está comprobado que no lleva a buen puerto. Esta modificación no debe limitarse a unas ayudas a los bancos. No. Y no puede ser así porque un problema no se puede solucionar con otro problema. A saber: dar dinero a los bancos solo prologaría la duración del capitalismo, es aferrarse al problema para prolongarlo pero nos chocamos de nuevo con el problema de la insostenibilidad: no es viable, económica ni materialmente, dar cada “x” tiempo una suma de dinero considerable a los bancos. Es un poco absurdo: el Gobierno quita dinero a los ciudadanos y lo invierte en los Bancos para que estos puedan prestar dinero a estos mismos ciudadanos, precisamente ese dinero que el Gobierno les ha quitado para dárselo a los Bancos. El sistema bancario actual parece absurdo. Y lo más absurdo es que suponga la base de la economía. Esta base debe cambiar. Por ello la solución debe partir desde la raíz del problema.


2. Cambios en los hábitos de consumo. Este problema deriva en realidad del primer punto. La Publicidad, que nació como consecuencia y solución a la saturación de los mercados (mucha oferta y poca demanda), nos creó la necesidad de comprar productos innecesarios, con unos costes ecológicos y medioambientales que solo hoy comenzamos a comprobar con gravedad. De nuevo el mismo asunto: se soluciona el problema con otro problema que solo prolonga la situación actual pero que es insostenible. El problema sigue siendo la saturación de los mercados. Pero la solución podría estar en la creación de nuevos mercados, que no tienen por qué ser ni materiales ni perjudiciales para el ecosistema. El ejemplo más cercano y claro lo tenemos en las energías renovables. Si en el caso anterior la presión la ejercen principalmente las industrias ya estabilizadas y con peso económico y los bancos, aquí la presión surge de muchos sectores, incluso de los propios medios de comunicación. Es en caso de la Publicidad: se remiten a que viven de la Publicidad y en la Facultad nos enseñan a venerarla. Tienen miedo a morir sin ella. Pero en la vida solo sobreviven los valientes, y siempre hay otras vías. El deber y el reto de los profesionales de la comunicación consiste en buscarlas y encontrarlas.


3. Cambios en el pensamiento. Y es que nada de lo dicho anteriormente es posible si partimos de las mismas bases de pensamiento, sin someterlas a juicio. Hemos creído que la Filosofía estaba muerta, pero nada más lejos de la realidad. Estas crisis nos demuestran no sólo que está viva, sino que una vez más tendrá que venir a salvarnos de nuestras propias garras. “El hombre es un lobo para el hombre”, pero el hombre es también es la mejor medicina para su enfermedad. No debemos temer al cambio, ni al juicio ni a la revisión. Aprendemos a base de equivocarnos, y el filósofo vela por descubrir nuestros errores. Todos debemos ser nuestros propios filósofos si queremos vivir la vida de una manera consecuente y responsable. El hombre se va dando cuenta de una gran paradoja: en un ecosistema, donde todos los organismos mantienen una relación de interdependencia, el egoísmo férreo conduce a la solidaridad extrema.

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