Author: Marta Álvarez Martín
•0:38

Me encuentro entre sabanas,

confusa y desecha.

Las horas arrecian y mis ojos sangran.

El corazón envuelto en papel de plata,

ahora quebrado.

Un día más tejiendo esta manta,

un día más pasando frio.

Mientras los pájaros cantan,

detrás de la verja.

Me lo dijo un gorrión con sonido quebrado:

siempre es mejor viajar sin maletas.

Y aquí me ves perdida en esta isla de cristal,

escribiendo este mensaje en una botella:

palabras que nunca escucharás,

palabras y más palabras muertas.

Y el destino ya ha jugado.

Con furia se lanzó la moneda,

Pero nadie quiso ver cómo calló.

Y yo, mientras tanto, contando ovejas,

de esas que vuelan y viven sin pastor .

Me lo dijo un gorrión con sonido quebrado:

no habrá nadie más entre tus sabanas.

Solo yo y mi confusión: mujer desecha.

Y tú, que tan lejos estás del olvido.

Y tú, que tan cerca estás del dolor.

Author: Marta Álvarez Martín
•7:03


No estamos acostumbrados a mirar. Condicionados en gran medida por la “explosión publicitaria”, vamos por la vida evitando toda distracción visual, protegiéndonos contra los continuos ataques persuasivos que recibimos cada día. No obstante, la contaminación visual sigue estando infravalorada. Muchos piensan que es solo una cuestión estética y que, como tal, no debe de ser preocupante, ya que la estética queda reducida al sentido del “gusto” o “gusto estético”. Sin embargo, sus efectos secundarios, más difíciles de percibir, son los más dañinos.

Nos movemos por la vida a capa y espada, siempre a la defensiva. Paseando por la ciudad los viandantes se convierten en enemigos a los que tenemos que evitar. Las leyes sociales nos impiden mirarlos fijamente a los ojos (una mirada larga puede ser interpretada como una insinuación o como atentado contra la privacidad de la persona) y evitar todo contacto corporal. También tener cuidado con nuestras palabras: los desconocidos son siempre una amenaza. Nos enseñan desde pequeños a no hablar con extraños. Nuestras conversaciones deben limitarse a la pedida de una información concreta: donde está un determinado lugar, qué hora es, saber si ha pasado ya el autobús.

Y la cuestión no se reduce a las leyes sociales no escritas. La publicidad también nos ha hecho ver las cosas de otra forma: hacer caso omiso a los detalles, centrarnos en un objetivo determinado, no dejarnos atolondrar por nada que no hayamos planeado con anterioridad. No solo ocurre en la televisión, las calles también están plagadas de reclamos publicitarios que debemos evitar: carteles en las paredes, anuncios en las paradas de autobús, vallas publicitarias, escaparates que incitan al consumismo. Por eso en los paseos solo importa la compañía. Si vamos solos tenemos que movernos siempre hacia un objetivo concreto: salir a correr, ir a comprar, llegar a la plaza porque has quedado con alguien allí. Las caminatas gratuitas solo están permitidas en los parques (creados para tal efecto), jamás en la ciudad. Y así vamos por la vida, caminando sin observar el camino, siempre pendientes de un destino. Con el i-pod a todo volumen y el teléfono móvil en el bolsillo.

Pero la esencia de las cosas, en la mayoría de las ocasiones, se esconde en los pequeños detalles. La ciudad está llena de historias interesantes que desgraciadamente casi nunca son leídas. Con la ferviente globalización puede que todas las ciudades nos vayan pareciendo cada vez más iguales, pero cada ciudad cuenta con sus particularidades: unas tienen más bares, otras más tiendas de suvenirs, en otras hay más terrazas al aire libre que denotan un carácter más sociable de la población.

Las pintadas de las paredes y los muros, esos que “ensucian” la ciudad, nos hablan del espíritu y la rebeldía de la juventud de un lugar. En los escaparates de las tiendas, el precio de los productos y si estos son de marcas conocidas o no, nos hablan de la capacidad adquisitiva media de sus ciudadanos; los de las tiendas de moda de las tendencias estéticas del momento. La arquitectura nos habla de la estética general y la historia del lugar, y también del carácter de su población: la pomposidad y majestuosidad de los edificios públicos nos hablan del carácter soberbio o modesto, pomposo o sencillo que han tenido sus habitantes a lo largo de la historia; las fachadas de las casas particulares del detallismo o del esencialismo de quienes residen en ella. Me maravilla pararme a observar los pequeños jardines y los balcones urbanos: curiosamente son las personas de mayor edad las que más prestan atención a la parte “visible” de su vivienda privada. Es el espíritu de quien ha encontrado en lo banal y diminuto la belleza de la vida.

Las flores y los colores nos hablan del tiempo atmosférico: las casas con tejados, casi siempre de colores fríos, son más típicas en los lugares donde llueve con frecuencia. Los colores cálidos de los edificios hablan de una temperatura más agradable. Demasiado frio impide el crecimiento de flores, al igual que demasiado calor. Determinada vegetación es más propicia en ciertos lugares que otros. Mi Cádiz natal está plagada de palmeras. En Teramo, por el contrario, abundan más los arboles de otoñales de hoja caduca y la vegetación invernal. En Asturias, Paraíso Natural, lo que abundan son los grandes prados verdes, constantemente regados de forma natural por la lluvia. El entramado arquitectónico y callejero es para la ciudad lo que las rayas de los troncos a los arboles: están estrechamente relacionados con su antigüedad. Comprobad como todo surge de una plaza central que ha dejado de tener su valor de punto de encuentro religioso para convertirse en el punto de encuentro social: el ocio de nuestra época reside en los bares y no en la iglesia, dejada en manos de los turistas. Las calles más estrechas son las más antiguas. Las mas nuevas las más amplias, reservadas al comercio. Y las calles circundantes de última construcción, cada vez más urbanizadas, denotan el ritmo de crecimiento de la ciudad.

La contaminación visual y nuestra cultura del miedo nos están haciendo perder de vista los detalles, cegándonos ante un mundo y un entorno lleno de señales. Señales cuya interpretación nos ayudaría mucho a adaptarnos en un determinado entorno. La ofuscación y la constante sensación de soledad están volviendo a la sociedad cada vez más depresiva y más egoísta. Nada recomendable en un mundo donde la esencia de la supervivencia reside en nuestra capacidad de saber relacionarnos.

Author: Marta Álvarez Martín
•16:00


Dicen que vivimos en una sociedad democrática y liberal, donde todos los ciudadanos tienen el derecho de expresarse libremente y de manifestar su propia identidad. Pero es éste, el problema de las identidades, el que más nos rebota con fuerza. Una gran parte de los problemas de nuestra sociedad actual surge del eterno debate de establecer los límites de nuestra cultura, de separarnos los unos de los otros, diferenciarnos. Por qué somos europeos y no árabes, por qué somos españoles y no australianos. Nuestro sistema de gobierno necesita reafirmarse, dotarse de razón. Ahí es donde la poderosa propaganda demuestra todo su potencial a través de las diversas fuentes de poder: somos españoles porque nos gusta la fiesta, el vino, los toros, el futbol. Todos apoyan el deporte español (el deporte… el instrumento de propaganda integrista de nuestros tiempos por antonomasia). Y tantos otros motivos… Y parece que en principio nada de esto nos hace mal. Está bien sentirnos unidos, todos necesitamos formar parte de alguna identidad.

Pero en estos tiempos globales e híbridos los nacionalismos, en muchas ocasiones, pierden su sentido. La actual organización mercantil hace que todos los países estén unidos a través de una compleja red de interrelaciones, de tal forma que todos necesitamos el auge económico y social de los demás para poder garantizar el nuestro. Ocurre como en la naturaleza: el león necesita al antílope para poder comer y el antílope al león para regular su población y alimentar a los carroñeros que alimentan a su vez a la tierra que genera la hierva que ellos comen. A este punto de complejidad económica hemos llegado a través del capitalismo (o post-capitalismo). Por eso debemos ser más flexibles y abandonar todo intento de formalizar fronteras, pues al fin y al cabo la protección de la cultura por parte del estado es una idea muy joven y que antes de que naciera ya había cultura, sin que el estado la protegiese.

Un caso especial que ejemplifica todo esto es el que ocurre en Francia. El gobierno francés quiere presentar en el mes de mayo un proyecto de ley para prohibir el uso del burka en los lugares públicos. Es de nuevo ese instinto civilizador que siempre hemos tenido los europeos. No estamos de acuerdo con el uso del burka, nos parece machista y por eso “lo prohibimos”. Pero ojo, que antes de nada debería existir el respeto. Que una cultura solo debería ser cambiada por sus integrantes, que son al fin y al cabo quienes la conforman. Que debería primar el derecho a la libertad, que se supone que es uno de los pilares de nuestra organización social. Y que, por favor, nos estamos contradiciendo. Se supone que venimos a defender una sociedad en donde cada cual puede vestir como quiera, donde todos podemos expresar nuestra identidad de la forma en que queramos. Si a las mujeres se les obliga llevar el burka o no es otro problema, que desde luego no se va a solucionar con la prohibición del burka en Francia. Si queremos ser justos tenemos que respetar la posibilidad de elección. Y no podemos saltar con el pretexto de que es peligroso, no nos movamos por esos terrenos quebradizos: todos tenemos derecho a la privacidad. Basta de tanto control obsesivo que nunca soluciona nada. La represión es la medida más fácil de aplicar pero la menos efectiva. Nunca logrará eliminar la raíz del problema. ¿Acaso nos hemos preocupado alguna vez por el desarrollo de los países árabes? ¿Qué seriamos capaz de sacrificar por ayudarlos?

Mucho cuidado con el problema de la represión de identidades: la sociedad no se puede regular ni manejar como si fuera ganado. Todo debe seguir su proceso natural, lento, pero siempre sobre suelo firme. Y lo más importante: debemos preguntarnos si a nuestros gobernantes realmente les preocupa el desarrollo social de todos estos países o cuáles son los verdaderos intereses que se mueven detrás de todo este asunto. Nada es casual y menos en estos tiempos.


Noticia (fuente): http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Gobierno/frances/presentara/mayo/proyecto/ley/prohibir/burka/lugares/publicos/elpepusoc/20100421elpepusoc_5/Tes

Author: Marta Álvarez Martín
•0:29

A veces duermo y duermo, duermo como si dormir fuera una muerte pasajera, un olvido de la vida, una purga de pecados. Pero de los sueños siempre se escapa. Y de la vida solo se puede escapar una vez y no más. La realidad es moldeable pero jamás se elige el molde. Somos tan grandes y somos tan miserables…

Ayer, paseando de link en link en el mundo de la hipertextualidad, me topé con un artículo bastante interesante que decía que un biólogo posiblemente había encontrado la clave para que el hombre, quizás en un cuantos años, pueda llegar a hibernar. Toda una aspiración asombrosa, una segunda posibilidad al escape. Jugar con el tiempo. Pero siempre jugaremos, porque siempre se despierta. Porque quien no despierta no vuelve jamás. Y los pecados siguen ahí, a veces invisibles, a veces maestros torturadores. Los fallos, los errores. El hambre, la guerra, el odio: la ambición. Un volcán que amenaza a toda Europa. Un terremoto que destruye un país en unas cuantas horas. Ya… uno acaba aprendiendo que no se puede escapar de la vida. Que el olvido no es olvido, es un engaño momentáneo del subconsciente. Que somos lo que somos, por más que nos disfracemos, y que, joder, por mucho que hibernemos no podremos llegar a ser osos.



Author: Marta Álvarez Martín
•17:18

El PSOE: un gobierno descaradamente anticonstitucional

o

De cómo cuatro tontos se cargaron los derechos y la legislación que con sudor y sangre les costaron a nuestros antepasados implantar

Lo que está ocurriendo últimamente en España es un verdadero escándalo… un verdadero escándalo que solo está siendo criticado como es debido en Internet, mientras que el resto de los medios de comunicación españoles lo tratan como anécdota, cuando se está violando la ley y la Constitución por parte del Gobierno Español. Algo muy grave… algo que incluso además de prohibido debería de estar penalizado. Yo como estudiante de Scienze della Comunicazione en Italia y de Periodismo en España, y, por tanto, consumidora habitual de los medios, tanto españoles como italianos, no he escuchado nada al respecto (los italianos tampoco es que sean los máximos respetuosos de la ley y la libertad…) y la Unión Europea, lamentable e indeseablemente presidida por José Luis Rodríguez Zapatero, se lava completamente las manos. Mientras, el pueblo español está siendo literalmente pisoteado por un gobierno inepto que no solo está teniendo una pésima gestión económica en nuestro país, sino que además se está burlando de la ley y de la voluntad popular a su antojo.

Todo este escándalo se veía venir desde lejos. Todo empezó con el paulatino abuso de poder de esa sociedad que se denomina SGAE y que se autoproclama defensora de la ley de propiedad intelectual, cuando es la primera que está violando de manera escandalosa la ley. Su famoso “canon” es toda una vergüenza y un insulto a la libertad ciudadana. Está completamente fuera de ley: se nos está cobrando de antemano por un supuesto delito de violación de propiedad intelectual. ¿Dónde está ese derecho de presunción de inocencia que con tanta sangre y tantas vidas nos costó defender e implantar? Los antepasados de estos señores protagonistas de uno de los capítulos más vergonzosos de nuestra historia deben de estar revolviéndose en sus tumbas. Luego, además de castigarnos económicamente por un supuesto delito contra la propiedad intelectual al que se nos atribuye a todos, cual pecado original, por el mero hecho de haber nacido, nos espían y nos acosan para volvernos a castigar si es que verdaderamente hemos cometido dicho delito. ¿Pero qué clase de tomadura de pelo es esta? Y nadie sabe a dónde va a parar ese dinero que nos quitan. Además, se autoproclaman defensores de todos los autores de España, nada más lejos de la realidad. Yo soy autora. Publico con regularidad artículos en mis blogs personales desde junio del año 2006 y a mí no ha defendido nadie. Tengo amigos cantautores que están pagando ese puto canon en cada CD que compran para grabar sus maquetas y distribuirlas gratuitamente entre su público. Esa mierda de sociedad, si me permiten usar el término mierda para calificarla ya que no se me ocurre otro termino mejor, ¿de quién esta defiendo los derechos? ¿Le dan el dinero de las multas que ponen en las peluquerías a todos los autores que suenan por la radio? ¿Y le dan también el dinero a los locutores? Nada, pero nada de nada de esto tiene sentido. Absolutamente nada.

Y no contentos con todas estas aberraciones va el Gobierno Español y aprueba una nueva ley que permite cerrar páginas webs de Internet sin ni siquiera celebrar un juicio previo. Toda una violación de nuestros derechos constitucionales. ¿A dónde vamos a llegar?

Enumero todos y cada uno de los artículos CONSTITUCIONALES que nuestro inepto gobierno está violando: por supuesto el Artículo 1, en tanto que se está atentando contra la libertad de los ciudadanos. El Artículo 6, puesto que el gobierno parece que se toma por el pito del sereno la voluntad popular. El Artículo 7, dado que nuestro gobierno aprueba las actividades completamente alegales desde el punto de vista constitucional de dicha organización llamada SGAE. El Artículo 9, ya que nuestro gobierno parece no respetar el orden constitucional. El Articulo 10, pues no se está respetando la ley constitucional ni los derechos humanos de los españoles. El Artículo 14, puesto que se castiga constantemente a nosotros de incumplir la ley cuando es el gobierno el que parece tomarse la justicia por su cuenta. El Articulo 17, ya que se nos quiere incluso espiar nuestra actividad en Internet saltándose totalmente nuestro derecho a la privacidad. Por no hablar de los Artículos 18 19 20… ¿Sigo? ¡Es que se están incumpliendo todos! Lean la Constitución señores y díganme que articulo está siendo respetado hoy en día por nuestro gobierno de pacotilla.

Todo esto es inaceptable. Y yo me pregunto:

1. 1. Ya que quieren meter mano en Internet (cosa totalmente absurda, ya que Internet es por naturaleza transnacional y, por tanto, fuera de todo campo gubernamental) que lo hagan para defender la privacidad de todos los usuarios de Internet que constantemente está siendo violada y a la que no ponen ningún remedio (sin embargo, bien que luchan por la de ese señor que se llama Ramón y que dice ser cantante)

2. 2. Puestos a suprimir páginas… ya que tanto les gusta… ¿por qué no suprimen todas esas páginas de pornografía infantil que existen en la Red?

3. 3. Los cantantes y autores atemorizados porque pueden dejar de ser millonarios… ¿por qué en vez de lanzarse en toda una guerra contra sus consumidores, se dedican a pensar nuevas formulas de venta? El mercado cambia ¡Todo cambia! ¡Señores, adáptense a los nuevos tiempos!

Internet no es el enemigo de la cultura. Todo lo contrario. Es el mayor y más potente medio de difusión de cultura que existe hoy en día. Sería más lógico entonces luchar por el respeto de la libertad de los españoles en usar dicho medio, en vez de tanta coacción. Las tendencias sociales no se pueden evitar con prohibiciones. Si el consumo cultural está cambiando, las denominadas industrias culturales deberían de ponerse manos a la obra y estudiar el potencial que realmente tienen los nuevos medios. Internet podría ser usado como un potentísimo medio de Marketing.

Y unas últimas palabras dedicadas a nuestro gobierno español: el pueblo entero español no es el que está cometiendo un delito… los que estáis cometiendo el delito sois ustedes.

Author: Marta Álvarez Martín
•16:12

Tuve que cenar algo que no debía. Quizás fue la locura de Edgar Allan Poe. O los últimos versos de Neruda. Los restos de un poema quemado por no tener la tinta suficiente para poder concluirlo. Tal vez esas fresas con nata que tanto me gustan. O tal vez esa sonrisa de Mona Lisa. O ese grito de Munch. La sinfonía número 5 en D menor de Kurt Atterberg. El fantasma de Edwar Scissorhands. Y te creí olvidado, y, ya ves, me visitaste anoche. Me abrazaste, me besaste y me amaste en otra dimensión. Volé, llegué, deseé. Gocé bajo una lluvia de orgasmos color canela. Puro hedonismo desenfrenado.

Y cuando el sol estaba a punto de aparecer, con la boca manchada de vino, me grabaste con un punzón en la frente que ahora no era un buen momento.

Un frío en los pies vino a darme los buenos días. En el baño vomité los restos de la cena de anoche. En un solo instante, el pasado se adueñó del presente y el futuro expiró a la dimensión lontana. Mi ser reducido a cenizas color granate.

Author: Marta Álvarez Martín
•3:12


Nota: lo quise subir el dia 12 pero no pude. Lamento el par de dias de retraso.
Author: Marta Álvarez Martín
•23:35

Nunca había encontrado el sentido de tener el calefactor de mi habitación debajo de la ventana. Me había pasado todo el invierno quejándome. ¿A quién se le había ocurrido esa espléndida idea? Mi cama está justo en el lado contrario, y el escritorio y la silla también están lejos. ¿A quién le iba a dar calor? Luego se me ocurrió la idea (yo y mis ideas) de usarlo para poner la ropa mojada y que se secara antes. Todo un avance. Antigua practica de mi abuela (mi querida abuela que ahora vive hacia atrás) que me calentaba siempre el pijama y la toalla cuando me duchaba por las noches en su casa (confieso que yo aquí siempre lo hago… que gusto ponerse la ropa calentita). Pero hoy, curiosidades de la vida, me ha parecido que lo mejor de mi habitación era tener el calefactor debajo de la ventana. Hoy ha sido uno de esos pocos días en los que me había levantado temprano para hacerlo todo (la conciencia… que después de una noche de fiesta de la cual no recuerdo nada me pide que haga algo productivo con mi vida). Así pues, me levanté, me duché, saqué la comida del día, me fui a hacer la compra, me puse a hacer la comida (a las 12:30 de la mañana… welcome to italian life) y mientras se hacía me quede esperando a que llegara mi casera para pagarle el affitto (el alquiler). Y llegó ella un poco tarde y exhausta. Ciao Flavia! Come va? Fa freddo fuori? “Nevica” me contesta. Uf… ¡todo el día a la mierda! Cambio de planes. Yo, tan ilusa como simpre, espero a que pare de nevar; pero que va, no para. No puedo ir a la Universidad porque está en la montaña y el pulman (autobús) cuando nieva no sube (¡oh! Qué pena..). Esta noche habíamos organizado un botellón… pero me parece que no va a ser posible (mierda). Así que nada, un maravilloso día en casa. ¿Y ahora qué coño hago? Ordeno la habitación (suceso extraordinario), limpio el cuarto de baño (wow ya tengo que estar aburrida), termino de hacer un ejercicio de clase (increíble…) y me quedo sin cosas que hacer. Y se me ocurre (yo y mis ideas) ponerme a mirar como nieva a través de la ventana. A veces es verdad que las cosas más simples son las más hermosas.

En Cádiz y en Sevilla no nieva nunca. Pero le tengo especial cariño a esos días lluviosos de invierno en casa, en el sofá y con una manta, viendo la tele y asomándome de vez en cuando a la ventana para ver a la gente mojarse y a los coches pasar. Es algo maravilloso. Tú dentro y ellos a fuera. Tu seco y ellos mojados. Tu caliente y ellos tan fríos. ¡Qué plácido se vuelve el calor del hogar! Pero observar nevar es distinto. Teramo es una ciudad distinta. Desde mi ventana no veo una larga avenida con coches, veo y arboles casas y un parque. Me paso más de media hora, cual niña embobada, mirando a través de la ventana, como si esperara a que sucediera algo. Pero no sucede nada. El paisaje nevado es un paisaje desértico, inhóspito. Es un paisaje de soledad. Pero de una soledad mística, aurea. Ves como la nieve cae, tan frágil, en finos copos que se convierten en agua sobre tu mano, y como, poco a poco, van creando un sólido y duro manto blanco de nieve sobre la tierra. Copo a copo, cual desierto nevado. Es fantástico. El tiempo parece detenerse. Todo ocurre muy lento. No es como esas lluvias torrenciales que enseguida forman charcos. La nieve es mucho más sutil, más elegante. Cae lentamente y todo es mucho más visible y mesurable. La magia de la primera vez conmueve corazones.

Ahora, tumbada en mi cama, escucho de fondo el sonido de la nieve. Es un sonido menos constante que el de la lluvia pero más contundente. Resulta irónico que esa majestuosidad de la nieve sea tan fugaz: apenas unos rayos de sol y no quedará nada. El manto blanco se transformará en agua, y el agua irá a la tierra o al cielo, según quién gane la batalla. La naturaleza nunca nos quejará de sorprender. Nunca. Desde mi paisaje helado pienso en mi ciudad, en mi familia y mis amigos que ahora están bajo una lluvia incesante. Pienso en las vidas que ya no lo son por el fulgor de la tierra. En estos tiempos tan locos donde todo es lo mismo pero mucho más veloz. Después de todo, no fue tan mala idea poner un calefactor bajo una ventana. La belleza del frío solo es capaz de admirarse desde el calor.

Author: Marta Álvarez Martín
•1:32



Llueve. No para de llover. El cielo llora, comparte mi pena. Pero mis lágrimas riegan el campo. Y todo se va volviendo verde. La primavera espera en los bastidores, nerviosa, ansiosa de mostrar al mundo su poder. Hoy llueve… pero también ha salido el sol. Así que salgo a la calle. Le digo adiós al miedo. Ya está bien de tanta mediocridad. Todos nos equivocamos. Una y otra vez, una y otra vez. Porque la perfección no existe. ¿Cómo me vas a odiar por ser imperfecta? ¿Cómo me voy a odiar por no ser la misma que en mis sueños?

Llueve. Pero yo ya no tengo miedo. Salgo a la calle sin paraguas. La lluvia moja mi pelo y se mezcla con mis lagrimas Abro la boca para poder saborear la amargura y tragármela. Tragármela de una puta vez. Si estoy viva, si aún respiro, es porque de momento soy invencible. Me da igual que en el mundo haya tanta falsedad. Me da igual que la vida sea un teatro. Sé que al final solo quedaremos yo y el cielo, la tierra, el sol, las nubes, la luna. La enorme luna llena, impotente y misteriosa. Dueña del destino. Nuestros ojos la vieron ayer. Pero cada uno vimos una luna diferente. Es así. Así debe ser. Mejor así.

La noche nos envuelve con su oscuridad. Nos enseña que no hay mejor luz que la que desprende uno mismo. Solos. Siempre solos. Pero siempre acompañados. Unidos por las mismas penas, por las mismas alegrías. No somos tan diferentes cuando intentamos ser nosotros mismos. Ofrece al mundo la máscara que quieras. Pero no te mientas jamás a ti mismo. Y recuerda matar primero al miedo. Antonio recuérdalo. Mátalo antes de que el acabe contigo. No tengas miedo a sufrir. No tengas miedo de mi sufrimiento. La primavera se riega con nuestras lágrimas. De la lluvia y sol nace el arcoíris.

Author: Marta Álvarez Martín
•8:40

Érase una vez una niña a la que le gustaban mucho las historias. Cada noche le pedía a su padre que le contara un cuento y dormía soñando con ser princesa o ser cisne, con lugares fantásticos y mil y una aventuras. En sus cuentos todos los finales eran felices. Pero un día el padre se fue. La niña creció y el príncipe nunca vino. Acaecieron muchas aventuras, pero ninguna alegre. Y ella odió por siempre las cuatro paredes de una casa desconocida donde solo estaba ella y un cuaderno, que se convirtió en su único y verdadero amigo. ¿A quién más podría confesarle tantas sensaciones? ¿A quién más iba a importarle los sentimientos de una simple niña?

“Absurda lucha contra la soledad”, escribió un día. Absurda lucha. A las personas solo les preocupan sus problemas. A nosotros solo nos preocupa nuestra propia soledad, por eso es absurdo luchar contra ella. Quizás tuviera razón… y lo sabia… pero, condenada mortal, ella seguía siempre luchando en esa batalla perdida de antemano.

¿Conocemos a las personas que viven a nuestro alrededor? ¿Realmente nos interesan o son solo peatones en nuestro afán por no sentirnos solos? “¿Vidas o decorado?”, escribió un día.

La niña creció y dejó de ser niña. Y un día se marchó de su casa en busca de su propio cuento. Hacía tiempo que había dejado de creer en los príncipes. Le tocó vivir en un mundo en descomposición, en un sistema de valores y creencias que se destruía a sí mismo. El poder de la imagen y la fuerza de la apariencia empezaban a ser cuestionados. Nadie creía en nadie. Ella tampoco creía ya en nada… o si. Cada noche jugaba a ser princesa de un par de horas, cazadora de falsos príncipes. Y seguía leyendo libros para poder llegar más lejos. El mundo le parecía demasiado pequeño y las personas demasiado banales… un escenario de sobra conocido. Siempre las mismas historias, los mismos problemas, los mismos sentimientos. La misma lucha absurda contra la soledad. La misma esperanza difusa de poder ser capaz algún día de ver más allá de nuestros propios ojos. Por eso le gustaban mucho las historias y los cuentos. Por eso había mañanas en las que no quería despertar. Pobre infeliz, vivía soñando con ser algo que siempre había sido, pero que nunca supo que fue. Murió tal vez sin descubrir que a la autentica compañía le gusta disfrazarse de soledad.